Antecedente

Los bosques son ecosistemas imprescindibles para la vida. Ellos nos proveen de bienes y servicios, como son: asegurar una adecuada cantidad y calidad de agua, mantener el aire limpio, y conservar los suelos. A escala regional y global, los bosques tienen una influencia definitiva sobre el clima y sobre el almacenamiento de carbono. Los bosques además proporcionan alimentos, medicina, vivienda, y trabajo a la sociedad en general y a miles de personas de comunidades locales y Pueblos Indígenas que dependen de éstos para mantener sus modos de vida.

Por otro lado, es importante mencionar que los bosques son ecosistemas que dan cobijo a una extraordinaria diversidad biológica de plantas y animales. Conservar los bosques y manejarlos de manera sostenible, es una prioridad para América del Sur, cuya área boscosa es de 864 millones ha (FAO, 2011). Brasil es uno de los 5 países con mayor riqueza forestal del mundo, con un 13% del área mundial de bosque, y el país con la mayor extensión de bosque tropical. Los 5 países con mayor área de bosque de la región son Brasil, Perú, Colombia, el Estado Plurinacional de Bolivia y la República Bolivariana de Venezuela.

A pesar de que América del Sur cuente con grandes extensiones de bosques, en la región se ha producido una disminución de más de medio millón de ha por año entre 1990 y 2010 (FAO 2011). Parte de esta pérdida ocurre debido a la tala ilegal, que viene desarrollándose en las grandes concentraciones boscosas de la zona.

La tala ilegal ocurre cuando, en cualquier país, se cosecha madera que proviene de prácticas que violan las normas existentes sobre el uso de los bosques, ya sea porque se lleva a cabo sin realizar los procedimientos correspondientes, o porque se obtienen los permisos necesarios de forma fraudulenta.

A pesar de que se reconoce que la transformación de los bosques en áreas de producción agrícola y pecuaria han sido los principales factores de la deforestación, está demostrado que la extracción de madera no planificada provoca una degradación importante de las zonas boscosas. Al contrario, un aprovechamiento planificado de los bosques, dentro de un marco general de buen manejo, minimiza los daños y secuelas negativas sobre estos importantes ecosistemas y hasta podría aumentar la rentabilidad de su aprovechamiento si se los usa de una manera más eficiente.

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